Desnudez

 
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Desnudez
 
 
Inevitablemente, el autor se desnuda...
...porque en su obra afloran ideas y sentimientos, emana esa ideología que no se aprende en los libros, y porque, tarde o temprano, acaba mostrando el alma... entendida el alma como aquello que hace a un hombre único e irrepetible.
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Inevitablemente, el autor se desnuda...
...cuando muestra sus cartas en un momento y en una tierra en la que cantar a la libertad no era oportuno. Menos aún cuando tal palabra-concepto-anhelo se dice delante de un microfono, frente a las fuerzas vivas de una Ceuta de los primeros 70. Su canción "Libertad" lo repite 30 veces en dos minutos... y las caras largas de las señoras del Casino Militar evidenciaron lo evidente...
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Inevitablemente, el autor se desnuda...
...cuando expone su decepción, porque caen las entelequias que eran las suyas, unas detrás de otras, ante el empuje de la práxis...

Reuniones clandestinas en la parroquia;
gritos de que la dictadura pronto se acaba;
esperanza de que se acercan tiempos de cambio;
año 70, la gente intenta perder el miedo.

Poco después, con el cambio,
te vi cambiar, y hoy eres:
Un compañero de traje oscuro y fina corbata;
un luchador de lujoso coche y hermosa casa;
un diputado de izquierdas haciendo leyes injustas,
un socialista de buena vista para el negocio.

Y hoy te oigo hablar: bla, bla, bla, bla...
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DESNUDAS rocas TAFONI... robadas con nocturnidad de la web de Mª Amparo - Gebirg
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Inevitablemente, el autor se desnuda...
...cuando muestra la desesperanza y la esperanza en los hombres. Capaces de lo mejor y lo peor. De ser palomas y lobos para el propio hombre...

Duerme,
aún no sabes lo absurdo
que afuera es el mundo que te toca vivir.
Duerme,
tal vez cuando vengas
la gente ya tenga la lección aprendida.
Duerme,
que la vida te espera
sentada en la acera con un neceser
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Inevitablemente, el autor se desnuda...
...cuando ridiculiza la pequeñita mente de los nacionalistas...

En España, los andaluces, ¡qué diferentes!
Andaluces los de mi “Cai”, ¡qué diferentes!
Pero en mi “Cai”, a pedradas con otro pueblo,
que ya no son ni de mi “Cai” , ni andaluces,
ni españoles, ni europeos, ni nada.

Y es que con ellos no hay más receta
que descolgar la escopeta,
y andar la vida, el sendero, a sangre y fuego...
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DESNUDO desierto...
Inevitablemente, el autor se desnuda...
...cuando en cuatro versos condensa la imagen que Cela logró en una Colmena.

Y en tu piel hay grabada una P
de poeta, pureza y pasión,
una P de poema y de pena,
de perdona, pensión y país.

Siempre penseé que faltaba la P de posguerra, la P de los perdedores... en el Café Gijón, en torno a unas cuartillas, con un lapiz prestado, componiendo tristes versos.
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Inevitablemente, el autor se desnuda...
...porque aún es capaz de soñar. Por encima de las incertidumbres y las evidencias, aún sueña...

Soñé que en la escuela hicimos una gran papelera;
que luego tiramos dentro lo que no servía:
la vanidad, el protagonismo, la jerarquía,
la conquista y la reconquista, el oportunismo,
las guerras y las posguerras, las dos España.
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Inevitablemente, el autor se desnuda...
...cuando apela a la sensatez del homo sapiens para sobrevivir en el único planeta que tenemos...

Padre, dicen los libros que el cielo era azul;
dicen que había un sol que brillaba con fuerza,
y dicen también que había un mar y un campo verde...

Pero qué habéis hecho con aquel cielo azul,
dónde se han ido aquel sol y aquel mar
y el campo verde hoy es zona de guerra, de destrucción...
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REFLEXIONES EN TORNO AL PORQUÉ DE UNA CANCIÓN
¿Cómo explicar lo que escribe el poeta? ¿Se puede explicar un chiste? ¿Se debe explicar un chiste? Perdería toda la gracia.

Tal vez se pueda hablar de la primera chispa, de lo que te llevó a la primera idea; el primer sentimiento. Pero a veces, éste va cambiando con las palabras, o se va escondiendo tras ellas, para terminar –de manera inconsciente o consciente- disfrazado, confundido.

Es posible que ahí esté la verdadera función de la poesía, ser un lenguaje encriptador de sentimientos. Porque lo cierto es que detrás de lo que se lee siempre hay una especie de archivo oculto. Cada historia que se cuenta lleva otras debajo. Una historia, que no pudimos o no quisimos contar, dio luz a la que contamos. La primera, la genuina, la chispa que generó lo que se escribe, permaneció encriptada, codificada, guardada en un fichero oculto, durmiendo un sueño justo, necesario. Luego el tiempo pasa y al final es posible que hasta el mismo poeta olvide qué primer impulso le llevó a escribir “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”.

Las palabras llevan mensajes diferentes según para quién. Cuando el poeta deja escrito:

A veces una tormenta
me hace levantar el vuelo
y vuelo tan lejos....
El corazón recupera
su galope quinceañero
y vuela tan lejos....

¿Qué expresa con la palabra “tormenta”? Puede ser una tormenta realmente, o tal vez una experiencia que le ha hecho estremecerse por dentro, o una persona que ha conocido y que le ha impresionado... ¿Quién sabe?. Escribe “tormenta” y cada uno interpreta su propia tormenta, la que le provoca “levantar el vuelo y volar lejos”, recuperar sensaciones de cuando era más joven, que le agitan el corazón...

El poeta no es único sintiendo. Su misión es recolectar sensaciones. Es primero un pescador de sentimientos y luego un notario que levanta acta, que da fe, que convierte los sentimientos en palabras y los desparrama sobre la espuma blanca de un mar de papel. Después, las olas de ese mar los dejarán en cada playa, en cada uno de nosotros que, sentados al sol, iremos recogiendo y pegando cada palabra, cada frase, cada verso... (como si se tratara de pequeñas conchas o cristalitos de colores) hasta construir algo nuevo y nuestro (como una pequeña figura o cenicero que llevarnos a casa y poner sobre la mesa).

Detrás o delante, por encima o por debajo, como acompañamiento o como melodía principal, como orquesta o como solista, como actor secundario o como protagonista... estará la música. Ella podrá ser el vehículo que traiga sensaciones directamente o que te lleve de la mano hasta hacerte sentir a partir de la letra.

Y así, en un todo, la canción –letra y música- te llevará a un mundo fantástico que tú sólo entenderás o que podrás compartir con otros, pero que desde luego te va a provocar sensaciones únicas. Muchas veces los sentimientos que te inspiren no van a tener nada que ver con los que el autor de letra y música quería comunicar. Una cosa son las palabras y las notas, y otras las sensaciones y los mundos que te inspiran.

Ahí creo que está la grandeza de una canción. O lo es todo o no es nada. O te lleva a un estado de satisfacción o te deja frío como un témpano... Y entonces no ha servido para nada. Su mejor destino la papelera que el autor tiene llena de folios arrugados. Así, lo escrito dormirá el sueño más justo: el del olvido.

Carlos Bernal / 2005
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